Centenares personas independientes y de militantes y simpatizantes socialistas han querido mostrar su adhesión explícita a Fulgencio Cerdán como candidato a la Alcaldía de Villena, firmando el manifiesto “Por una Villena en positivo”.

En el documento reivindican el noble significado de la palabra “política”, además de “su honesto ejercicio y su utilidad práctica en favor del bien común”. Destacan que, “cuando la política se traslada al ámbito de la Administración más próxima para gestionar los asuntos públicos vinculados a lo cotidiano, resulta imposible mantenerse al margen”. Por eso, “desde la absoluta independencia o atendiendo a afinidades ideológicas y afectos personales”, han decidido hacer pública su decisión.

En los procesos electorales los partidos políticos “deben ofrecer propuestas creíbles y proyectos exentos de demagogia oportunista”, conforme a los hechos y la trayectoria que avalan a cada candidato y candidata. Afirman que “Villena ha sufrido una deficiente gestión por parte del actual equipo de gobierno en los últimos cuatro años”, generando “una creciente decepción y una palpable pérdida de confianza entre la ciudadanía, en general, y los votantes progresistas, en particular”.

Asimismo, “se han perdido, se han dejado de celebrar o se han puesto en peligro algunas iniciativas que propiciaron en la pasada legislatura grandes posibilidades”. Aquel trabajo “fue rentabilizado en las urnas solo por el partido Verdes de Europa con la mayoría absoluta de 2015. Las expectativas, sin embargo, no se han visto satisfechas en absoluto”, argumentan.

Según los firmantes, “en las próximas elecciones locales se corre el riesgo de que se produzca un lamentable movimiento pendular hacia la derecha, buscando opciones alternativas de cambio”, que representan “un menoscabo para las políticas sociales y la especulación sobre los servicios públicos”.

El Partido Socialista, a pesar de contar con solo tres ediles, “ha llevado a cabo una labor de oposición rigurosa y contundente”, pero también “ha presentado propuestas constructivas que suponían mejoras para el municipio”. Fulgencio Cerdán, candidato a la Alcaldía de Villena, “ha asumido siempre su compromiso con los electores y las electoras. En ningún momento ha abandonado su responsabilidad política, liderando el Grupo Municipal Socialista a lo largo de los últimos cuatro años”, sin recibir ninguna retribución por ello y compatibilizándolo con su tarea docente.

Como se argumenta en el manifiesto, “su experiencia como edil con responsabilidades en el gobierno y en la oposición, su carácter afable y dialogante, su coherencia, sus principios socialdemócratas y su capacidad resolutiva le hacen merecedor de tener la oportunidad de demostrar que está preparado para gobernar el Ayuntamiento de Villena”. Nuestro municipio “necesita recuperar el optimismo y mirar hacia el futuro, sin olvidar el pasado, sabiendo que existen muchos retos que afrontar y dificultades que superar”. En este sentido, concluyen, “el programa del PSOE recoge los anhelos de buena parte de los villeneros y las villeneras”.

Entre los firmantes del manifiesto se encuentran:

  • Salvador Mullor Menor (ex alcalde de Villena)
  • Ana Barceló Chico (consellera de Sanidad en funciones)
  • Rubén Alfaro Bernabé (alcalde de Elda y presidente de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias de la Comunidad Valenciana)
  • José Hernández Cerdán Empresario
  • Lázaro Azorín Salar (alcalde de Pinoso)
  • Pedro Marco Hernández (pintor artístico)
  • Bienvenida Sánchez Hernández (directora del IES Hermanos Amorós)
  • Pedro Rodríguez Navarro (senador y expresidente de la federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana)
  • Julián Fernández Bueno (profesor del IES Hermanos Amorós)
  • Antonio Martínez Puche (exdirector de la Sede Universidad de Alicante y profesor titular de la UA)
  • Martín Gual Sauco (exprofesor del IES Hermanos Amorós)
  • Abel García Navarro
  • Antonio-Narciso Hernández Valiente (exvicepresidente de la Junta de la Virgen y vicepresidente de la Junta Central de Fiestas)
  • Francisca Alba Campos (exdirectora del CEAM Villena)
  • José Ayelo Pérez (programador cultural y director de la Casa de la Cultura de Villena)
  • Antonio Hidalgo Sánchez (profesor de IES Hermanos Amorós)
  • José María Hernández Bañón (exdirector del colegio público El Grec)

Manifiesto 'Por una Villena en Positivo'

A pesar de que la política puede resultar una actividad ingrata para las personas que la ejercen y, sobre todo, para las personas que la sufrimos, se trata de una idea originaria, consustancial e imprescindible para entender la propia noción de municipio. Así pues, es necesario reivindicar su noble significado, su honesto ejercicio y su utilidad práctica en favor del bien común. De hecho, las palabras “política” y “ciudad” comparten la misma raíz etimológica griega: “polis”.

En este sentido, cuando la política se traslada al ámbito de la Administración más próxima para gestionar los asuntos públicos vinculados a lo cotidiano y a la vida diaria, la relevancia de sus efectos se hace más evidente. Es entonces cuando resulta imposible mantenerse a un lado. O, al menos, sería deseable no permanecer impasible viéndolas venir, sin actuar en consecuencia y sin querer asumir ningún compromiso activo.

Por eso, algunas personas, sean afiliadas o no a unas siglas, deciden perder temporalmente su cómodo anonimato, posponer sus obligaciones profesionales y conciliar sus quehaceres familiares para integrarse en una candidatura y ser objeto del exigente escrutinio de sus vecinos y vecinas.

Otras personas, sin dar ese paso adelante ni pretender ser protagonistas, tampoco somos ajenas a nuestra condición de miembros de una comunidad y no deseamos quedarnos al margen como meros espectadores. De ahí que manifestemos explícitamente nuestro apoyo desde una absoluta independencia, atendiendo eso sí a nuestras afinidades ideológicas y/o nuestros afectos personales.

La política no debería interpretarse exclusivamente en términos partidistas porque la ciudadanía no es un mero destinatario pasivo de los discursos y las acciones de los partidos. Al contrario, en una democracia representativa el pueblo, la sociedad civil, es responsable de elegir y determinar con su voto quién quiere que ostente el gobierno en cada momento. Además de poder impulsar otros mecanismos participativos complementarios que no limiten la expresión de su libre voluntad solo cada cuatro años.

Si bien, en los procesos electorales son los partidos los que deben ofrecer propuestas creíbles y proyectos exentos de demagogia oportunista. Sus programas son el instrumento para aspirar a ser merecedores de la confianza que conlleva la consecución de la autoridad política. Y, por eso mismo, han de ser el fiel reflejo de la autoridad moral, es decir, la capacidad ejemplarizante que conceden los valores, las maneras de proceder y las trayectorias que avalan con hechos a cada partido y, sobre todo, a cada candidato o candidata.

Villena ha sufrido una deficiente gestión por parte del actual equipo de gobierno en los últimos cuatro años. Solo hay que revisar la hemeroteca para confirmarlo. Su mayoría absoluta ha generado una creciente decepción y una palpable pérdida de confianza entre la ciudadanía, en general, y los votantes progresistas, en particular.

Desde el ayuntamiento se ha llevado a cabo una política errática, a veces sectaria y poco efectiva, preocupada más por la buena imagen o las buenas intenciones que por las buenas decisiones. Una actitud nada autocrítica y autocomplaciente que no ha aprendido de los errores, evidenciando un Gobierno municipal lastrado por las meras apariencias. Y, si hacemos caso al dicho, las apariencias engañan y conducen a los desengaños en materias, incluso, de las que se ha pretendido presumir sin mucho éxito: medioambiente, participación ciudadana, servicios sociales, tramitación de ayudas a la dependencia, subvenciones a clubes deportivos y asociaciones, talleres de inserción sociolaboral, etc.

Asimismo, se han perdido, se han dejado de celebrar o se han puesto en riesgo algunas iniciativas y algunos proyectos que propiciaron en la pasada legislatura grandes oportunidades. Todo ello se tradujo en una importante dinamización cultural y socioeconómica que, como hemos comprobado, desafortunadamente no ha tenido continuidad.

Aquel trabajo fue rentabilizado en las urnas solo por el partido Verdes de Europa, consiguiendo por primera vez en su historia la mayoría absoluta en 2015. Las expectativas, sin embargo, no se han visto satisfechas en absoluto. Es cierto que ninguna acción política cumple todas las esperanzas que el anhelo de la mejor sociedad exige, pero siendo objetivos, los resultados cosechados han sido muy frustrantes. Y ante la exigencia de explicaciones, las críticas constructivas y las propuestas alternativas de la oposición, la respuesta irresponsable ha sido echar balones fuera, escudarse en constantes excusas o negar la realidad.

El último tripartito, del que participaron cuatro ediles socialistas, generó en la sociedad villenense un notable optimismo después de superar con diálogo y consenso la nefasta etapa de la mayoría absoluta del PP, que terminó fragmentándose y generando crispación.

Se adoptaron entonces medidas eficaces para solucionar la herencia recibida de la actuación de un gobierno popular enfrascado en salvar la cara a costa de proyectos ambiciosos de dudosa utilidad social y escasa rentabilidad económica, como el centro deportivo con piscina cubierta o la plaza de toros con pirámide acristalada anexa y parking subterráneo.

Entre 2011 y 2015 se apostó decididamente por atender a las personas mediante “la política de las pequeñas cosas”, que no es política pequeña, afianzando la participación ciudadana, estableciendo líneas estratégicas y poniendo en marcha nuevos eventos musicales de gran repercusión promocional, mediática y socioeconómica. Además, se logró el reconocimiento a los Moros y Cristianos mediante la declaración de Fiestas de Interés Turístico Nacional.

En las próximas elecciones locales se corre el riesgo de que se produzca un lamentable movimiento pendular hacia la derecha, un retroceso, buscando opciones alternativas de cambio que, sin embargo, recaen en aquellos que fueron los responsables, precisamente, de hipotecar el futuro del municipio. Unos partidos políticos que representan el menoscabo para las políticas sociales y la especulación de los servicios públicos.

El Partido Socialista, a pesar de contar con solo tres ediles, ha llevado a cabo una labor de oposición rigurosa y contundente para evidenciar los errores y la mala praxis de los gobernantes locales. Y, a la vez, ha presentado propuestas constructivas para ofrecer medidas que supongan mejoras para el municipio. Como impulsor de buena parte de los logros de la legislatura pasada, hay que reivindicar su papel en un periodo especialmente fructífero e ilusionante.

Fulgencio Cerdán, actual candidato a la alcaldía de Villena, siempre ha asumido su compromiso con los electores y las electoras. En ningún momento ha abandonado su responsabilidad política, liderando el Grupo Municipal Socialista a lo largo de los últimos cuatro años, sin recibir ninguna retribución por ello. Y compatibilizándolo con su tarea docente como profesor de matemáticas en ESO y Bachillerato. Su vocación de servicio público se pone de manifiesto, no solo en su tarea docente, sino en su decente labor municipal.

Asimismo, ha recibido un amplio respaldo en las primarias del PSOE, con un 70% del apoyo de la militancia, siendo elegido democráticamente para encabezar la lista del PSOE entre las dos candidaturas presentadas. Su experiencia como edil con responsabilidades en el gobierno y en la oposición, su carácter afable y dialogante, su honestidad, sus principios socialdemócratas y su capacidad resolutiva le hacen merecedor de tener la oportunidad de demostrar que está preparado para gobernar el Ayuntamiento de Villena.

Villena necesita recuperar el optimismo y mirar hacia el futuro, sin olvidar el pasado, sabiendo que existen muchos retos que afrontar y dificultades que superar, entre otras, la gran dispersión del voto progresista. Las posibilidades de seguir avanzando son inmensas si logramos integrar de forma equilibrada la diversidad y los intereses plurales y heterogéneos de la ciudadanía.

En nuestra opinión, esa articulación en torno a un buen gobierno es la que representa Fulgencio Cerdán y su programa, pues recoge los anhelos de buena parte de los villeneros y las villeneras. La suma positiva de las voluntades diversas garantiza la conformación de un equipo en el que, cómodamente, cabemos todos y todas. ¡Movilicémonos! El reto de un municipio abierto, plural y mejor está en nuestras manos. No basta con hacer lo posible. Hay que hacerlo posible. Por una Villena en positivo.