Esta suciedad, perdón, quería decir sociedad, cada vez me hace reflexionar, y creedme cuando digo que cada vez me sorprende menos. Hace unas semanas, una asociación socio sanitaria, la de jugadores rehabilitados Nueva Vida Villena, y con cifras actualizadas, aseguraba que cada vez son más los afectados por las casas de apuestas online, y lo más peligroso, que la edad media de las y los adictos es cada vez más temprana.

Esas casas de apuestas ganan millones gracias al patrocinio de clubes deportivos, sobre todo de fútbol, que en lugar de dejar la camiseta inmaculada, se llenan los bolsillos al publicitar al cómplice de las y los usuarios de asociaciones como la anteriormente citada.

Pagan tanto o más que un fabricante de electrodomésticos, o que una compañía de aviación. Lucen en sus camisetas la publicidad de esos locales de ventanas forradas, en los que se puede hacer todo tipo de apuestas y, de paso, dejarse los cuartos en tragaperras de todo tipo, bingos electrónicos y demás maquinaria diseñada para tragar monedas y billetes a cambio de estímulos y, en pocas ocasiones, alguna ganancia que sirva para disimular el hecho de que se ha dilapidado el dinero.

Ni que decir tiene que me da asco ver en televisión a caras famosas anunciar estos lugares o casas de apuestas online. ¿En serio les hará falta ese dinero? Los futbolistas, actores o presentadores que ponen su rostro a estas empresas que “aniquilan” familias ganan en un mes de su vida laboral más que muchos de nosotros en varios años. ¿De verdad que necesitan hacer caja a costa de dejar en el camino a jóvenes enganchados con apenas 19 años de edad?

Que utopía. Podrían aprovechar su imagen, y cederla gratuitamente a ONGs, que verdaderamente sí necesitan el apoyo de deportistas, actores o presentadores. En cuanto a esta última profesión, me gustaría decirle unas cuantas cosas a Carlos Sobera (no creo que lo lea, aunque me encantaría).

El presentador de “First Dates” o “Volverte a ver”, era dueño, hasta hace poco, del Teatro Reina Victoria de Madrid. Ha producido obras de teatro y musicales. Bien es cierto que para llegar donde está habrá trabajado duro. Pero, ¿por qué poner tu cara para anunciar una casa de apuestas como tus compañeros de cadena Jorge Javier Vázquez o Belén Esteban?

Hablo de Sobera porque de los dos últimos citados paso mucho de ellos. Eso de ganar dinero contando la vida privada de los demás merece un artículo aparte. Por tal motivo, me parece surrealista que el presentador vasco se emocione al encontrar a un familiar que buscaba algún invitado de su programa “Volverte a ver” y en el intermedio del ‘talk show’ arquee la ceja animando a los televidentes a entrar en una casa de apuestas online. Creo que Sobera y compañía deberían de realizar un examen de conciencia.

Rafa Nadal, Cristiano Ronaldo, Neymar o Gerard Piqué, por citar a algunos, se han lucrado a costa de anuncios en horario infantil, y de paso incrementan su patrimonio. ¡Qué pena! En Italia se ha prohibido este tipo de publicidad, y de paso le lanza un dardo envenenado a España para que se “mire en el espejo”.

¡Chapeau por los transalpinos! Según el Informe sobre Percepción Social del Juego-2017 del Instituto de Política y Gobernanza de la Universidad Carlos III, en España el 0,3% de la población está en "alto riesgo" de caer en la ludopatía "un paso antes" de "la fase clínica". Y es que solo hay que observar todo el dinero que se gasta en esta publicidad para ver el caudal adictivo que tienen esos mensajes.

Ojalá que el gobierno tome nota y acabe prohibiendo la publicidad de estas cosas de apuestas. Hasta que esto suceda, si sucede, veremos como se siguen rompiendo familias a costa de caer en las redes de las apuestas online y de macro locales donde te ofrecen bebida gratuita y no hay ventana alguna, con la única intención es que pierdas la noción del tiempo y salgas a la calle sin un euro en los bolsillos. Salud.