Pablo Juan apuntó que todo fue una especie de venganza por parte de varios vendedores ilegales que fueron desalojados el día anterior y se tomaron la justicia por su mano, "hablando claro, les jodieron el negocio", asegura tajantemente el edil.

"Fueron entre 15 o 20 personas que se parapetaron en la zona de las duchas y comenzaron a apedrear a los agentes de la Policía Local que se encontraban regulando el tránsito de personas en el paso de peatones. Fueron detenidas dos personas por tratar de atacar a un Guardia Civil. Esto es un tachón que entristece, tanto al Ayuntamiento, como a la promotora", comentó Martínez.

Marcos Rubio, promotor de los festivales, también se pronunció sobre el tema. "Este hecho no refleja a lo que sucedió en la zona de acampada y en el Polideportivo. Estamos pensando en cómo subsanar esto de cara al futuro", aseveró.

Uno de los problemas estriba en que no todos los que acampan van a los festivales. Muchas de estas personas aprovechan para montar sus propias fiestas y vender alcohol así como objetos hechos a mano, algo que este año estaba prohibido, por lo que es muy probable que al desalojar a los vendedores el día anterior, algunos de ellos la tomaran con la Policía Local.

No obstante, Rubio, declara que "lamentamos desde la organización las agresiones a los cuerpos de Seguridad y mostramos todo nuestro apoyo, ya que realizaron un trabajo excelente. El ambiente en ambos festivales fue cordial y amable, y hemos aumentado la asistencia, tanto en el Leyendas del Rock como en el Aúpa Lumbreiras".

Por otro lado, y en cuanto a las intervenciones realizadas por la Cruz Roja, "a la que felicitamos por su gran trabajo", apunta el edil de Juventud, el parte es el siguiente: 155 atenciones en el Leyendas del Rock, con el traslado de cuatro personas al Centro Integrado; 20 atenciones en el concierto de Extremoduro y 400 en el Aúpa Lumbreiras, con el traslado de once personas al Centro Integrado.