La cueva más grande del mundo es Hang Son Doong y se encuentra en Vietnam en el Parque Nacional, Phong Nha-Ke Bang, a unos 500 kilómetros de la capital, Hanoi junto con otras 20 cavidades entre las que se encuentra la increíble cueva de Phong Nha que ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Unos 40 rascacielos o un Boeing 747 caben dentro de Hang Son Doong, la cueva más grande del mundo que se encuentra en Vietnam. Ahora es posible vivir una experiencia única visitándola en un tour exclusivo de cuatro días por unos 2.700 euros.

Pese a su enorme tamaño, no fue descubierta oficialmente hasta 2009 aunque se había utilizado como refugio de bombardeos en la época de la guerra de Vietnam. La historia es muy curiosa ya que un pastor conocía de su existencia desde 1991 pero asustado por los silbidos que provenían de su interior, guardó el secreto, hasta 2009 cuando se lo dijo a un grupo de investigadores británicos de la Asociación Británica de Investigación de Cuevas.

La cueva del río de la montaña fue el nombre con el que la bautizaron los primeros exploradores que descubrieron esta maravilla en 2008. Formada en el borde de una falla a partir de la erosión del río Rao Thong en las montañas Annamite, frontera con Laos, la cueva está rodeada por una jungla tropical con cascadas, fauna salvaje y poblaciones autóctonas. La empresa Oxalis ofrece una exclusiva excursión de cuatro días de duración que incluye adentrarse en la cueva, cruzar el parque y degustar comida tradicional por un precio de 2.700 euros.

El problema era el acceso ya que aparentemente había una enorme pared de calcita que impedía el paso. Sin embargo, un lugareño que conocía su entrada los guió hasta ella. Debido a la frondosa vegetación que cubre la entrada de la cueva, es muy difícil encontrarla. Esta impresionante cueva vietnaminta cuenta con una cámara que mide más de 4,8 kilómetros de longitud, 201 metros de altura y 149,3 metros de ancho.

Esta cueva tiene varios microclimas que incluyen su propio río, su jungla e incluso sus playas. Debido a su gran tamaño y la diversidad de su naturaleza, Hang Son Doong es mejor apreciada desde el cielo, donde toda su magnificiencia se puede ver en todo su esplendor.

El tour arranca en la vecina localidad de Dong Hoi, donde se incluye una noche en un hotel. Tras recibir una jornada de entrenamiento se puede disfrutar de las impresionantes vistas kársticas dando un paseo en bicicleta o desde la piscina del hotel. Con todos los enseres preparados (cuerda, casco y otras pertenencias personales), el grupo (con un máximo de 10 personas), más guías y porteadores, parte hacia el interior del Parque Nacional.

Tras un trekking de una hora y media a través de frondosos bosques se retrocede en el tiempo al llegar a Ban Doong, un pueblo autóctono donde apenas viven cuarenta personas en el que se disfruta de una tradicional comida vietnamita.

La travesía continúa cruzando un río hasta Hang En, la segunda cueva más grande de Vietnam. En esta inmensa gruta se pasa la noche en tiendas de campaña, para partir al día siguiente hasta la entrada de Son Doong, una pequeña abertura por la que hay que descender 80 metros.

Durante dos días se avanza hacia el interior de la cueva, bañada por el agua y con rocas calizas de más de tres millones de años de antigüedad. La excursión incluye paradas en puntos estratégicos como una estalagmita de 80 metros conocida como la Mano de Perro por su parecido a la pata de este animal; El Jardín del Edén, una selva escondida dentro de la cueva en la que la luz del exterior se cuela y en la que viven monos y serpientes, o la colina Cuidado con los dinosaurios, bautizada así por el grupo de espeleólogos en el que iba Carsten Peter, fotógrafo de National Geographic, que dio a conocer las maravillas de esta cueva y que dijo sentirse dentro de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle.

En la última jornada se llegará a la Gran Muralla de Vietnam, una pared de 60 metros con esqueletos de animales calcificados que alcanza la superficie y por la que se sale de la cueva. Tras un duro ascenso se vuelve al hotel para pasar una última noche de relax.