Una celebración importante pero que pasa desapercibida es la del Día de los Derechos Humanos. Desde que 1948 Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos hemos visto como el compromiso por mejorar las condiciones de vida de las personas se ha incumplido en numerosas situaciones pero también hemos visto cómo esta declaración permite reivindicar, cuidar y proteger a la humanidad.

Los derechos de las personas no se otorgan, se tienen, son inalienables por lo que sólo tocar exigir su cumplimiento. En los últimos años se levanta un clamor para que también se consideren los derechos a un ambiente sano y limpio como fundamentales, derechos ecológicos y medioambientales que debemos seguir exigiendo.

Desgraciadamente, en numerosos lugares, la defensa de los derechos humanos ha supuesto el asesinato de muchas buenas personas defensoras de ellos y muy especialmente de quiénes defendían derechos ambientales oponiéndose a la destrucción del territorio a manos de empresas multinacionales.

Este año, cuando se conmemora el 75 aniversario de la fundación de Naciones Unidas, es importante llamar la atención sobre la necesidad que tenemos de que este organismo sea operativo y exhaustivo en la defensa de los derechos de las personas, en la búsqueda de la paz y en el respeto al medio ambiente en todo el planeta superando los intereses de los países más poderosos que generalmente están detrás de muchas de las violaciones de los derechos humanos.