Tras un año de pandemia por la COVID-19 y con la llegada de la tan esperada vacuna parece que por fin se vislumbra algo de luz al final de este sombrío túnel en el que nos metimos en marzo del 2020 y que tanto daño ha hecho a familiares, amigos y conocidos.

Como sociedad, parece que esa luz promete algo de la normalidad que disfrutábamos justo antes del inicio de la pandemia; como enfermeros, esa normalidad la hemos recuperado demasiado pronto. Ya no somos imprescindibles, ya no somos héroes, nuestros políticos ya hacen sus números y, como tal, despiden a los nuestros vía Whatsapp, tal cual, sin ningún tipo de miramiento.

La fría Administración dirigida por políticos, no lo olvidemos, la misma que se cobijaba a salvo en sus casas teletrabajando, muestra su faz más terrible y condena a los mal llamados refuerzos Covid nuevamente al paro. Señoras y señores, no eran refuerzos, estaban donde hacían falta ya, donde una persona más facilitaba el trato cercano y humano que se merecen nuestros enfermos. Desde el Colegio de Enfermería hemos reivindicado año tras año la equiparación de la ratio enfermera paciente a los niveles europeos, en España son inferiores a la media, pero es que en la Comunidad Valenciana son ínfimos

No se atreverán, somos más necesarios que nunca, si nos despiden seguro que la gente se echa a la calle” esto me decía una compañera.

Tristemente, la profesión de Enfermería está demasiado acostumbrada a las mentiras y las traiciones de los políticos, que se llenan la boca de promesas en año electoral, que luego no se cumplen. Pero que en cuanto la curva del olvido hace efecto saca números y nos apuñalan sin piedad alegando “buena gestión”. En papel mojado quedaron las comisiones para la reconstrucción, ahora la realidad económica va a por los sueldos de los que hemos estado al frente de la pandemia, dando la cara y dando la vida en muchos casos, poniendo en riesgo nuestra salud y la de los nuestros.

Cuando la Administración habla de buena gestión se refiere al despilfarro que tras reformar una planta en el conocido “edificio gris” del Hospital de Alicante para albergar al CICU, Centro de Información y Coordinación de Urgencias, se decide luego su traslado a Valencia para una buena coordinación. Eso sí, sin preguntar, sin consensuar, ayudando a desunir una vez más a nuestra Comunidad Valenciana, dando de comer a los que ven en el Gobierno valenciano una especie de Cronos moderno que en lugar de devorar a sus hijos tiende a consumir todos los recursos para sí del resto de los territorios de nuestra autonomía, como un nuevo Madrid centralizador, pero peor, porque el mismo presidente Puig pide descentralizar la capital del Estado para centralizar en su Gobierno.

En definitiva, nuestra historia está plagada de traidores y traiciones, que tarde o temprano reciben su merecido, desgraciadamente los políticos están tan acostumbrados a mentirnos que lo único que importa a la ciudadanía es que me mienta el de mi partido, olvidando su justo castigo.

Quiero terminar citando el romance del rey Don Sancho, de autor anónimo y donde se advierte de la traición que una vez más realiza el tal Vellido Dolfos, que es en la Edad Media lo que los políticos a la Enfermería en esta edad moderna, aunque clásica para las traiciones y olvidos para con nuestro colectivo:

¡Rey Don Sancho, rey Don Sancho! No digas que no te aviso,

que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;

llámese Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,

cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco …