Uno de los últimos grandes árboles que quedan en Villena de aquel magnífico catálogo de árboles monumentales que se editó ya hace alguna década en nuestra localidad está en gravísimo peligro.

Se trata del majestuoso olmo que hay a la entrada de Villena por la Avenida de Alicante, un ejemplar impresionante de unos 300 años que impasible ha visto transcurrir la historia de nuestro pueblo. Nació allá por cuando las tropas austracistas sitiaron el castillo de Villena y saquearon la ciudad. Vio cómo los soldados de Napoleón derribaron las bóvedas almohades, y sobrevivió a la Guerra Civil Española.

Estos días, el árbol ha sido atacado por una plaga de temidos escolítidos del olmo, que lo han dejado desnudo y prácticamente sin hojas.

Los daños inmediatos del árbol son muy graves, sobre todo por la temprana fecha en la que estamos. La falta de hojas para efectuar la fotosíntesis puede llegar a secar al árbol, esos escolítidos además propagan una enfermedad terrible a los olmos: la grafiosis, un hongo vascular para el que no hay cura y que ha matado a miles de grandes olmos en toda España y Europa.

Un manto de infinitas hojas secas y roídas pueden verse a los pies del árbol como si hubiera llegado el otoño en pleno junio. Las ramas desnudas parecen secas, muertas. El aspecto es desolador.

Las pocas hojas que todavía no han sido arrasadas por estos insectos deben ser tratadas de inmediato, a lo más tardar hoy mismo. Y deben tratarse con insecticidas de reconocida eficacia, nada de potingues ecológicos que no sirven para nada.

Un insecticida químico que acabe con esta terrible plaga, principalmente un insecticida sistémico tipo Imidacloprid (es un tipo de insecticidas neuroactivo diseñado a partir de la nicotina) y de larga permanencia para que proteja al árbol.

Se recomienda otro tratamiento durante los próximos meses teniendo en cuenta el ciclo vital del escolítido. A finales de agosto volverá a aparecer y puede ser la puntilla del árbol si no se controla.

Además hay que aplicar aminoácidos y un fungicida adecuado que refuerce y dé vitalidad al olmo afectado para los próximos meses. Propongo unas recomendaciones básicas aunque creo que la administración correspondiente dispone de biólogos y técnicos especialistas que sabrán qué tratamiento darle.

Siendo optimista se se podría decir que la vida de este bello ejemplar ya es cuestión de suerte.