La mañana de miércoles 10 de marzo, Salinas se despertó al chirrido ensordecedor, aterrador de motosierras talando la vida, lo verde del corazón de Salinas, con una grúa gigantesca sacando pinos altos que durante los últimos 30 o más años habían dado sombra al parque y la piscina y ofrecido refugio a miles de pájaros.

La piscina de Salinas era un lugar precioso, una zona verde de esparcimiento, recogido, bordeado por unos pinos enormes, algunos de casi un metro de diámetro. Lo que hacía tan agradable, tan recluído, este entorno verde eran estos grandes pinos frondosos donde cantaban los pájaros creando un ambiente de paz y tranquilidad. Ahora va a ser un césped con una valla metálica y el cemento del polideportivo al lado. Por mucho que dicen que van a replantar, ya no volverá a ser lo mismo y con veranos cada vez más calurosos y la bajada del nivel freático, ya no crecen como antes

Y, ¿cuáles son las razones de esta tala tan brutal? Según el alcalde Isidro Monzó, los 33 pinos representaban un peligro grave y podrían caer sobre un niño. La causa de sus temores: Un domingo de mucho viento el último pino de la larga hilera cayó en la zona de la piscina. Dice que estaba enfermo, podrido, aunque no sabía decir de qué hongo o enfermedad. Parece que, por lo tanto, tenían que talar los otros 33 de la hilera. Alude a razones como que estaban enfermos, que si las raíces se metían en la piscina, que si los pinos que bordeaban el patio del colegio estaban ladeados y encima de un talud sin sitio para sujetarse bien las raíces.

Sin embargo, según un informe del biólogo, Antonio Martínez Cutillas, los pinos talados no padecían ninguna enfermedad, estaban todos sanos, sin ningún índice de hongo ni de enfermedad ni insectos.

En cuanto a la piscina, se le ven bien llena de agua. No se ve que pierde agua para nada. Además, hay otras soluciones. Talar debe ser el último recurso. Si realmente eran un peligro, se podía haber hecho una zanja con cemento para impedir que hagan daño las raíces o se podía haber apuntalado los pinos inclinados hacia el patio del colegio o se podían haber podado. Pero no, es más fácil quitar los árboles.

Y qué momento para cortar los árboles, justo en primavera cuando los verdecillos, jilgueros están con sus nidos. La noche del miércoles, al pasar con dolor en el alma al lado de los troncos cortados, llorando de savia, abrazando los troncos gordos de los pinos que quedaban, se oían el revuelo de pequeños pájaros en las ramas más bajas, asustados desplazados, que habían perdido sus nidos, su hogar. Hicimos llamadas desesperadas al alcalde para que por lo menos se pudiesen salvar los 14 pinos restantes, los que no estaban pegando al patio, los que estaban rectos. Presentamos el informe del biólogo donde ponían que estaban sanos. No quiso escuchar nada. Todos los árboles fuera.

No son solamente 33 pinos. Empezó el ayuntamiento cortando dos hermosos pinos que había en la rotonda a la entrada de Salinas. Dijeron que era complicado regarles, que se rompían las gomas, que los raíces iban a estorbar. Los dos pinos han sido remplazados por grava en colores y un poste alto con la bandera nacional deshilachándose. En las últimas semanas han cortado otros diez árboles, dos olmos grandes, un pino enorme antiguo en la esquina de la piscina y otros tres pinos debajo del colegio, que lo protegía de la fábrica de los tártaros.

Pero eso es sólo un principio. No es nada en comparación con el infierno que nos espera. El proyecto de placas solares, que está en trámite en la Generalitat Valenciana, va a suponer la tala de miles y miles de pinos, olivos y almendros. En el visor de la Generalitat Valenciana, se ve todas las zonas alrededor de Salinas donde se quiere instalar placas solares, arrasando con todos los árboles que no están en el plan especial de protección del medio natural de Salinas. Es un horror inimaginable. En nombre de emergencia climática, cómo pueden elegir una zona de alto valor ecológico, lleno de campos de olivos y almendros y pinos, el pulmón verde de Alicante, para instalaciones masivas eléctricas, cuando hay muchas zonas áridas en Alicante?