Hará unos días mientras veía las noticias, escucho que el abad de Gandía ha equiparado formar a los adolescentes sobre diversidad sexual con el abuso sexual en la infancia. No acababa de creérmelo, por lo que lo corroboré en algunos periódicos. El abad de Gandia considera un abuso sexual que se explique la transexualidad en los colegios.

Publicado en un libro para Semana Santa, el abad incide en que “para enseñar la no discriminación no hace falta alterar la sexualidad de nuestros niños”. Facilitar información a menores sobre sexualidad, en ningún caso la modifica. Yo suelo empezar mis charlas diciendo que en ningún caso, conocer la diversidad sexual influye en tu sexualidad.

Ni conocer las infecciones de transmisión sexual, los métodos anticonceptivos y de protección sexual adelanta la primera relación sexual. Conocer la sexualidad puede ayudar a comprender y a poner en palabras vivencias y sensaciones que se sienten, pero que venían dadas. La identidad sexual, quiénes somos no cambia porque tengamos más o menos información sobre sexualidad.

Es más, ofrecer solo información sobre heterosexualidad y hablar solo sobre parejas de hombre y mujer como quiere el señor abad es discriminación en sí misma. Muchos adolescentes no se ven representados en estos discursos y se sienten solos en el desarrollo de la adolescencia, lo que puede llevar a sufrir ansiedad, depresión y acoso. Proporcionar información adaptada a su edad es una necesidad urgente para minimizar estas situaciones y apoyar a los adolescentes en esta etapa de desarrollo.

El abad continúa diciendo que “si el Estado hace adoctrinamiento en la escuela estará cometiendo un abuso sexual", incidiendo en que "estamos hablando de que aquí se está cometiendo abuso infantil al alterar la percepción de la sexualidad de nuestros niños". La sexualidad es diversa, y no entenderla así es una alteración de la percepción. Cada persona tenemos una sexualidad única debido a nuestras experiencias personales y a nuestra identidad sexual. En las charlas sobre diversidad familiar o diversidad sexual no se altera la percepción de la sexualidad, sino que se enseñan las sexualidades que existen y las familias reales que nos encontramos en nuestro día a día. La percepción alterada de la sexualidad es seguir creyendo que solo existen familias formadas por madres y padres, o que solo existen parejas formadas por hombres y mujeres.

Los adolescentes ya sienten su sexualidad y tienen dudas y preocupaciones sobre la misma. Negarlo es retrasar y desatender sus necesidades en esta etapa, con los problemas que ello conlleva como el machismo, la homofobia y la discriminación hacia lo diferente. Según el abad, "el ejercicio de la autonomía sexual se ejerce con la mayoría de edad, por lo tanto, los gustos sexuales son percepciones personales y no antes".

La sexualidad no se ejerce con la mayoría de edad, forma parte de nuestra identidad queramos verlo o no. El hecho de que denomine a la diversidad sexual como gustos y percepciones personales es tan equivocado a tantos niveles que me cuesta saber por donde empezar. Si la orientación sexual fuera un gusto, muchas personas decidirían que les gustasen personas del otro sexo para no sufrir discriminación, por ejemplo. Las personas homosexuales, bisexuales, transexuales, asexuales y demás forman parte de nuestra sociedad y se merecen un espacio habitable y sentirse representados.

El documento publicado continúa en la misma línea. Necesitamos educación sexual y sobre diversidad para nuestros adolescentes. Es una necesidad que comunican, tanto después de haber impartido charlas como a sus profesores y tutores. Y es una necesidad que actualmente, no está siendo atendida en Villena. La sexualidad es un aspecto importante de nuestra vida y de nuestra formación como ciudadanos. Recibir información adecuada y encontrar un lugar donde poder resolver nuestras dudas es obligatorio si queremos vivir nuestra sexualidad libremente.