Romualdo Moreno Torres, el último caballero andante. Alguien que no le conociera y que por primera vez hablara con él se llevaría la impresión de estar ante un gran personaje. Siempre estaba actuando, para él la vida se representaba sobre un gran escenario.

Sus dotes interpretativas sin parangón. Tenía unas condiciones innatas para la interpretación, una memoria prodigiosa, pudo ganarse la vida fácilmente dedicándose a lo que más de gustaba la Zarzuela. Tenía muchas tablas para la lírica, para la épica y para la dramática. Era altivo y cercano al mismo tiempo, igual que el Ingenioso Hidalgo, si había que batirse contra los molinos, lo hacía a sabiendas que seguramente lo revolcarían, pero su convicción innata lo dominaba.

Durante más de 60 años fue partícipe de los eventos más importantes tanto líricos como dramáticos de nuestra Ciudad. Siempre estaba dispuesto a emprender nuevas aventuras, sin calibrar el riesgo porque su convicción positiva del resultado final le llevaba a los proyectos más inverosímiles.

Hace 62 años cuando conocí a Romualdo, tendría yo 9 años, fuela época dorada de la Agrupación Teatral Ruperto Chapí, fueron los 1º y 2º premios de Zarzuela en la Ciudad de Torrelavega –Santander, finales de los años 50 y primeros 60 del pasado siglo. Él ya era una joven promesa, una parte muy importante de ese grupo de personas que tan buenos momentos nos hicieron pasar. Con sus representaciones en Villena de las mejores Zarzuelas de todos los tiempos. Muchas de ellas de nuestro paisano D. Ruperto Chapí Lorente. La Bruja, La Tempestad, La Czarina, el Huésped del Sevillano, El Rey que rabió, La Revoltosa, La Tragedia de Pierrot, El Tambor de granaderos, y muchas más.

La Zarzuela, era su estado natural, nunca debió bajar del escenario, fue su vida, su pasión, de hecho, hasta no hace mucho tiempo tenía grandes proyectos que nacieron bajo el prisma del último Caballero Andante. Mi más sentido pésame a sus hijos y familiares.

Romualdo descansa en Paz.