Voy a ser claro y directo, ya que no me quiero extender en demasía hacia la opinión pública, pero lo que voy a decir. Estoy en la obligación moral de hacerlo. El actual presidente del CD Biarense y el coordinador deportivo del club obvian el problema del bullying deportivo ante la solicitud de modificar el reglamento del club para luchar contra el acoso deportivo.

Es fácil de entender que a algunas personas les de miedo hablar de este tema y quieran, de alguna manera, esconderse para no afrontar el problema. Y eso es lo que pasa, que mientras unos hacen caso omiso, otros padecen y sufren.

Voy a entrar en materia y no es que no hubiera entrado ya. Desde que asumí la secretaria temporal del Club Deportivo Biarense parece que me he encontrado muchos obstáculos para defender el bullying que algunos jugadores estaban sufriendo durante la temporada pasada. Pero es gracioso como veía que nadie quería afrontar el problema hasta que planté bandera. Aun así, me encontré con los obstáculos que ahora voy a nombrar.

El actual presidente del club, Federico Fuster, anteriormente no lo era, sino que era vocal de la anterior junta directiva, y cuando nombré el tema del bullying vino a insinuar que “hay deportes que no son para algunos chavales”, insinuando que claro, si sufre bullying lo mejor es que no juegue a ese deporte. Claro es, ¡si no hace deporte, no sufre bullying! Pero ante esta afirmación luego vino una pregunta al anterior presidente dimitido, que ostentaba el cargo de vocal; y la pregunta no deja lugar a dudad: ¿No se puede impedir que algún chaval se inscriba en el club? La respuesta fue más que obvia y lógica: -No, el reglamento indica que no se puede discriminar a ningún jugador de ninguna de las formas y menos impedir que juegue en el club.

Esto ya da a entender muchas cosas. Pero después de pelear e indicar, incluso amenazar con denunciar a la junta directiva de la que yo mismo formaba parte en ese momento, conseguí que la junta directiva diera luz verde a presentar en asamblea una modificación del reglamento para tener bases fundamentales para luchar contra esa lacra.

El “leñazo padre” no se hizo esperar mucho, tan solo 24 horas. Hablé con el coordinador deportivo del club, que a su vez ostenta la coordinación municipal de deportes, José Ignacio Satorres Bellod, que al comentarle la idea, de alguna forma indicó que le parecía bien pero que no creía conveniente proponer a la asamblea una modificación de reglamento cuando se iba a cambiar la junta directiva, cuando por otro lado, hay que recordar que el reglamento lo aprueba la asamblea, no la junta directiva, y que la directiva simplemente propone y obedece.

Bien, vengo a decir esto, ya que la coordinación deportiva del club, tiene que ser conocedora y participe para preparar esta modificación del reglamento, ya que es un tema deportivo, y que mejor que el coordinador deportivo del club, el que mejor sabe este tema.

Tengo, y debo decir, que no han querido afrontar este tema, haciendo oídos sordos, y a su vez yo veo que son cómplices del bullying. Es una lástima, pero algunos jugadores, este año no va a jugar para evitar bullying de alguna forma. Los acosadores se han salido con la suya, y creerme que tenían apoyos.