Cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional de las Bibliotecas, se conmemora desde su creación en 1997 a raíz de una propuesta de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, apoyada por el Ministerio de Cultura, que se planteó para poner en valor el patrimonio de las bibliotecas y evitar acciones como la que destruyó la de Sarajevo por un incendio de estrategias de guerra, durante el conflicto de los Balcanes en 1992.

Hecho que acuñó el término “memoricidio” para su descripción. Acciones vandálicas, que por desgracia, forman parte de la Historia de los pueblos y las civilizaciones, hay que lamentar, a lo largo de los tiempos, masivas hogueras con libros, papiros,… y la destrucción de diferentes soportes de cultura como son las bibliotecas. La propuesta nació para trasladar a la opinión pública la importancia de la biblioteca como lugar de encuentro de los lectores, de todas las edades, con la cultura, y como un instrumento de mejora de la formación y la convivencia humana. En España, desde el año 2019, se incorpora el lema 'Aptas para todos los públicos' y este año 2020 La Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, impulsa la celebración con el lema: 'Bibliotecas: siempre a tu lado' y desde este momento, cada año, tendrá un hilo conductor diferente. El lema se centra en destacar el importante papel que juegan las bibliotecas ofreciendo acceso a la cultura, al conocimiento y al entretenimiento en cualquier lugar y circunstancia haciendo hincapié en “Bibliotecas ante la COVID19”, “Mundo rural” y entornos especiales como hospitales o prisiones etc., “Consejo de Cooperación Bibliotecaria” y todas aquellas iniciativas y servicios de extensión bibliotecaria que se ponen en marcha para acercar los servicios bibliotecarios a cualquier tipo de usuarios, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar, sin olvidar las redes sociales, el hashtag será: #DíaDeLasBibliotecas #SiempreAtuLado (Con traducción a las lenguas cooficiales: Catalán: #DiaDeLesBiblioteques #SempreAlTeuCostat, Euskera: #LiburutegienEguna #ZureOndoanBeti, Gallego: #DíaDasBibliotecas #SempreAoTeuCarón, Valenciano: #DiaDeLesBiblioteques #SempreAlTeuCostat)”

Entre los libros que podemos encontrar más escondidos en alguna estantería o en alguna leja, esos que no siempre se solicitan en las bibliotecas y que están a la espera de algún expurgo incómodo pero que, quizás, este año hayan sido de ayuda en el “quédateencasa”, están títulos como “Recetas para un mundo mejor. Grandes chefs aliados con el comercio justo” en edición de Oscar Díez, con ilustraciones de Javier Pagola y nombres como Martín Berasataegui, Ricard Camarena, Sergi Arola, Quique Dacosta, Paco Roncero, Jordi Cruz, David Muñoz, Pedro Subijana, Joan Roca Fontané, Carmen Ruscalleda,… que desgranan sus recetas con compras de “comercio justo”. O el libro “50 recetas con nombre” de Cristina Macía e Ian Watson con fotografías de Joan Marqués Rigal y Sean Mitchell-Henry, un curioso libro con esas recetas que tienen nombre propio como “Ensalada César”, “Salsas Bechamel y Mornay”, “Pizza Margarita”, “Patatas a la Parmentier”, “Solomillo Richelieu”, “Pechugas de pollo Villeroy”, “Tarta Tatin”, “Tarta Sacher”,… un libro en el que no solo se detalla la receta sino también un pequeño apartado con la historia de porque se llama así. O el libro “te Cuento en la Cocina. Cocina con la imaginación de Ferran Adrià”, un curioso libro en el que las recetas dedicadas a cocinar con niños van acompañadas de explicaciones de alimentos para una dieta sana y saludable, de curiosidades gastronómicas y de los protagonistas de películas Disney, Marvel, Pixar y Star Wars. O “Cuentos del cocinero” de Jorge Zentner y Mariona Cabassa, un libro donde se mezclan recetas de países del mundo que se pueden hacer con los niños, cuentos relacionados y algunas curiosidades del país de la receta. Ya con un poco más de texto podemos encontrar el libro “Aroma Árabe. Recetas y Relatos” de Salah Jamal con fotografías de Marta Torrent, un libro en el que se mezclan relatos con explicaciones de cómo, cuándo o por qué se comen diferentes platos y sus recetas, o novelas donde la comida y las propias recetas forman parte de la trama de la historia como “Pan de limón con semillas de amapola” de Cristina Campos, de la que Benito Zambrano está preparando su adaptación cinematográfica, o “Como agua para chocolate de Laura Esquível que también cuenta con su adaptación fílmica,… También se pueden encontrar algunos de los libros que ha dejado nuestra ficción insignia en este tema, “Ollas, sartenes y fogones del Quijote” de Gloria Sanjuán, “La Cocina de “El Quijote” de Lorenzo Díaz y “La Cocina de “El Quijote” de Alcalá” (este libro se puede descargar gratuitamente en internet) con sus “Duelos y quebrantos” “Morteruelo”, “Suspiros”, “Flores”, “Rollos del Estudiante”,… al lado de “Migas manchegas”, “Gallina en pepitoria”,... Sin olvidarnos de otros libros más cercanos que, a veces, comparten estantería en la biblioteca de nuestras casas como “La cocina olvidada de los pueblos de España. Las recetas tradicionales actualizadas” de Ana Clara, “La Cocina Socoveña” de Pilar Hernández Beteta, “La cocina de la Serra de Mariola / La cuina de la Serra de Mariola. Receptes i gastroliteratura” de Mila Valls y Ana Valls con fotografías de Siena Botella, “Recetas de cocina tradicional de Onil“, “La alimentación en Yecla” de José Mataix Verdú,… o los pequeños folletos y catálogos de las Ferias locales que reparten ayuntamientos, asociaciones o restaurantes para dar a conocer las comidas tradicionales que, con sus peculiaridades no solo gastronómicas, sino también lingüísticas, hermanan a los pueblos como las típicas “pelotas” o “faseduras”, la “borreta” o patatas con caldo,… hay hasta rutas de especialidades gurmets como la “Ruta del Figatell. Beneixama-Oliva-Pego”.

Una idea, y otra forma de celebrar el Día Internacional de las Bibliotecas, puede ser sacar algunos de esos libros de cocina que disfrutan de la estancia en las lejas o cajones de nuestras casas, o, mejor incluso, las libretas o cuadernillos de recetas de abuelas, madres, tías,… y homenajearnos con una buena comida.