En este 8M tan atípico, en el que nos hemos visto obligados a limitar nuestras libertades, absolutamente todo se queda bajo la responsabilidad y sensatez de cada uno de nosotros y se agudiza aún más si cabe la posibilidad de concentrarse en una plaza y no en una terraza tomando un café,,,

Es necesario detenernos a pensar en nosotras mismas, y que como yo, primero somos madres, de segundo conciliamos una vida familiar, y tercero, nos atrevimos a entrar en este mundo jerárquico y afortunadamente en una época ya evolucionada y genéricamente hablando, como es el de la política, hace ya mucho tiempo que somos muchas valientes.

Nos vemos diariamente sometidas a un examen visual, ya que en la gran mayoría de ocasiones se nos mira y se nos juzga antes de escucharnos. Nosotras no podemos asumir los roles masculinos, pero para poder superar estas trabas también somos conscientes e inteligentes sabemos que es mucho más fácil el cambio si nos acercamos a la base y miramos a la persona.

Hoy en día batallamos para que no nos clasifiquen ni nos discriminen por nuestro sexo, sino por cómo hacemos valer nuestro talento, peleamos no para “respetar la cuota de género”, si no por ocupar ese lugar que dignamente nos hemos ganado, y que no sigue la pauta de ningún rol establecido anteriormente.

Y digamos que Villena, es un ejemplo de ello. Podemos sentirnos orgullosos de estar socialmente avanzados, puesto que hemos tenido dos alcaldesas, mujeres al frente de grandes industrias, investigadoras con nombre propio; aunque si aplicamos esa doble máscara, también hay que destacar que la mujer es la que más sufre la precariedad laboral la brecha salarial y como todo el compaginar una vida familiar y social con una vida laboral de calidad.

Al igual que cualquier otro trabajo, el ser mujer y tener familia es un plus añadido, y de ahí que sea muy importante que exista una buena conciliación familiar.

Si el compaginar como mujer un trabajo y el día a día de una familia, ya era una tarea a mejorar, pues con un confinamiento; la carga mental ha sido mucho mayor. Por eso hemos de estar empoderadas, aún más sabiendo que somos vulnerables, pero también guerreras del día a día.

Pienso que hay que tener una mirada amplia por y para el bien de la ciudadanía, porque el estar metido en una única forma de pensamiento y querer imponerles a todos cualquier tipo de adoctrinamiento, tan solo encamina al retroceso, a la crispación y a la lucha y todo eso no es beneficioso para nadie, para ninguna persona.

Lamentablemente todavía nos queda un camino por recorrer ya que la mujer, sobre todo en algunos países, sigue siendo invisible, maltratada, violada, torturada y castigada hasta la muerte por el simple hecho de ser mujer, pero por suerte, nosotras ya no estamos en la Villena antigua de nuestras abuelas, en la actualidad, aunque mantengamos tradiciones sociales y de educación aprendidas en cada casa,hoy por hoy, somos libres de ejercer sin necesidad de predicar una cosa y luego internamente hacer otra.

Por eso me encantaría que todos los recursos que se destinan a estos menesteres, llegaran a quien realmente lo necesita, sin pasar por chiringuitos o a quien enarbola una bandera que no es solo suya ,si no de todas nosotras y si, para quien sigue sufriendo por el simple hecho de ser mujer y no morir en el intento.