Las políticas de igualdad se definen como el conjunto de objetivos, decisiones y medidas adoptadas por las instituciones públicas en relación con el fomento de la igualdad entre mujeres y hombres y con la mejora de la situación social, económica, política, educativa y cultural de las mujeres.

Estas políticas tienen una larga historia. Desde 1946, momento en que se creó la Comisión de las Naciones Unidas de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, no se ha dejado de actuar para defender los derechos de las mujeres y para asegurar la igualdad de trato y oportunidades.

En los últimos años, se ha experimentado, la necesidad de desarrollar las políticas de género y de hacer efectiva la implementación del principio de igualdad de oportunidades en el panorama institucional y político. Actualmente se observa la necesidad de adoptar, conjuntamente con acciones específicas, medidas de carácter transversal.

Es lo que se conoce como Enfoque De Género o la Perspectiva de Género.

Este término, acuñado en la Cuarta Conferencia Mundial de las Mujeres de Beijing en el año 1995, hace referencia a la necesidad de incorporar sistemáticamente la perspectiva de género en el diseño, realización y evaluación de todas las acciones y procesos que se llevan a cabo en una institución, espacio o ámbito. Se trata de incorporar al mismo proceso de construcción de una política, plan o programa, las necesidades y condiciones que son diferentes entre mujeres y hombres con el fin de conseguir mejores posibilidades de vida.

¿Por qué digo diferente? Porque partimos de una situación estructural y social DESIGUAL. Vivimos en una sociedad clasista, machista, racista, capacitista, etc. que posiciona a personas en situaciones de privilegio o de desventaja.

El cambio de paradigma tiene que residir en la transformación de ese modelo androcéntrico y neoliberal de esta sociedad.

Con una sociedad, que de la mano de absolutamente todo, haga transversal la igualdad. Y digo absolutamente todo porque la perspectiva de género se puede incluir en los presupuestos municipales, en el diseño urbanístico, en la transformación de lo educativo, de lo cultural, en el ocio, en el bienestar social, en el comercio de proximidad, en la defensa de la salud, en el ecologismo, en los medios de comunicación, en el deporte o en el discurso público en general.

Y en todo esto nos situamos desde las políticas municipales de igualdad, desde la Universidad, desde las empresas o instituciones, desde entidades, asociaciones y colectivos que ponen en el centro el feminismo como forma de vida y trabajo.

Hay estamentos establecidos o directrices pero esas fisuras de lo normativo, es lo que nos hace estar hoy aquí y hacer un cuestionamiento diario, comprometido, más amplio, transversal e integrador de lo que creemos justo en nuestra sociedad. Una sociedad a la que pertenecemos y debemos seguir reivindicando nuestro papel fundamental en ella. Desde todos los ámbitos y hacia todas partes.

Este año, el 8 de marzo será diferente. Sufrimos una pandemia mundial que NO nos permite juntarnos, ni tocarnos, ni abrazarnos. Este año todas las actividades planteadas serán diferentes. Y por eso, la lucha por el feminismo y la lucha por los derechos de las mujeres es más necesaria que nunca. Debemos seguir atentas y atentos, puesto que los avances que se habían logrado en los últimos tiempos están en peligro de retroceso porque la pandemia está reforzando desigualdades sociales, económicas y políticas. Y también, porqué no mencionarlo ese discurso de odio hacia las mujeres.

El recorrido no está siendo fácil, todavía queda mucho por caminar. Pero nuestra declaración de intenciones sigue siendo clara y concisa:

NO VAMOS A DAR UN PASO ATRÁS.

HOY MÁS QUE NUNCA Lo personal es político y cada uno y cada una tenemos un papel muy importante en la transformación de nuestros entornos, con acciones, discursos y movimientos hacia el cambio en valores éticos, colectivos y pedagógicos.

Para promover un presente y un futuro más sostenible para las personas y el planeta. Para cambiar las estructuras injustas. Para prevenir violencias y sexismos en diferentes espacios. Para combatir la desigualdad en el ámbito laboral, en el ámbito del hogar, en el ámbito académico, etc. En definitiva, retos complejos que necesitan de una respuesta colectiva. Para poder dar luz, para poder construir vidas más felices y menos encorsetadas.

A TODAS VOSOTRAS: compañeras de trabajo, jefas, maestras, vecinas, amigas, hermanas, madres, abuelas, a las mujeres migrantes, a las mujeres con diversidad funcional, a las de la triple jornada laboral, a las que inundan la vida con más vida, a las que no están por culpa del machismo, a sus hijas e hijos, a todas aquellas que no conocí y a aquellas que todavía HOY no conozco.

SEGUIMOS CAMINANDO JUNTAS HACIA LA IGUALDAD

SEGUIMOS CAMINANDO CON LAS MUJERES