Sencilla y llanamente quiero opinar, dado que la Constitución me ampara, sobre la idiosincrasia de un personaje cuyo talante ha afectado, afecta y afectará, si sigue así, al normal desarrollo de Villena, por tratarse de su “primera autoridad”.

Sería mirar con ojos turnios, todo cuanto ocurre en esta legislatura, para no darnos cuenta que se posponen asuntos de gran interés, como La Rambla Conejo en su tramo final, y se priorizan, para ludibrio de la mayoría de los ciudadanos, proyectos más ideológicos como “los huertos urbanos” o la “negativa a los espectáculos taurinos.


La logística, particular, del personaje es bastante dispar en su concepción y desarrollo según sea la gestión a realizar. Se procede con prontitud y  celeridad, incluso interviene personalmente, como con “la arena de la Plaza de Toros” si es consigna del grupo político al que pertenece o se anda tunando por los despachos, dejando pasar el tiempo, como con “La Rotonda de la Morenica” o el “Conservatorio” si se trata de proyectos del anterior Equipo de Gobierno.


El sillón de la Primera Autoridad pende de un triangulo político tal que rara decisión se toma que no sea un trasiego de concesiones o permutas. Hasta el punto que se ha llegado, aunque le quitaron en sus declaraciones toda la importancia, a que un concejal por “particular decretazo” autorizara lo contrario a lo anunciado por el Alcalde, dejándolo en, completo, ridículo, como en el caso de la

 “ultima corrida de toros”.


Si valuamos, desde la toma de posesión hasta el día de hoy, la gestión municipal debemos resaltar, dos características, la opacidad contraria a lo que se afirmó en aquel acto y la carencia de metas, pues se gobierna “a salto de mata” cuando la oposición denuncia o los asuntos tras diversos “estudios” duermen el sueño del olvido.


A esto hay que añadir que al ser el gobierno municipal tricefalico han existido y existen insurrecciones a la hora de decidir. Por ello la gestión económica, referente a subvenciones, ha sido catastrófica pues se han perdido, ya reconocidas, la del “Conservatorio” y la del “sonido de la Plaza de Toros” concedidas por la Diputación y sin reconocer, públicamente, pero dada por perdida en conversaciones privadas, la del “edificio Colache” en la Plaza Virgen de Fátima, procedente de fondos europeos. Esta ultima de gran importancia económica. Al hilo de este tema dado el cariz del asunto, como ciudadano descontento, me pregunto ¿Estas perdidas quedaran impunes?


La claridad de la que tanto hizo gala, el Alcalde, en la toma de posesión y los puntos sobre los que fundamentó su futura actuación han quedado en el olvido, han pasado a formar parte de un epitome de promesas incumplidas que demuestran el jaez del personaje, nada equitativo en sus planteamientos y errado en sus decisiones.


El epilogo de todas sus comparecencias, ante los medios, o sus discursos en actos de cualquier tipo, podía ser el mismo, los culpables siempre son otros y no se hacen las cosas por falta de dinero y todas las decisiones se han tomado con la máxima legalidad.  Y no es así, ni mucho menos, porque desde comienzo de su mandato todo cuanto se ha manejado ha sido de forma solapada, con negligencia y dejando flecos en el aire sin la suficiente claridad, que han sido criticados, incluso, por la prensa local.   Ejemplo se han concedido subvenciones a entidades no legalizadas, correctamente.


Se han llevado a cabo compras antes de realizarse el concurso subasta, teniendo el Alcalde que rectificar sus públicas declaraciones, caso “aparato de sonido de la Plaza de Toros” y últimamente se ha adquirido un artilugio, con tal carencia de información y de forma tan rara, que no está ni homologado su uso en España, como es el caso del “olfatometro”.

Por otra parte no se acomete el Plan General de Ordenación Agrícola que beneficiaria a gran cantidad de agricultores y se acometen Planes parciales que benefician a empresas particulares. Y se potencian “los huertos urbanos” para solaz y recreo de algún  ecologista que solamente reporta alguna hortaliza o verdura, que mas que solucionar problemas económicos producen particular alegría y regocijo a quien las cultiva.


Como muestra de la ineptitud del Alcalde y su gobierno tricefalico sobran ejemplos y razones que han llevado, a la ciudadanía, al descontento total. Máxime cuando se hacen interpretaciones distintas de un mismo asunto según sea el peticionario y según les interese.

Esta última afirmación no es gratuita, sino que la avala la diferente aplicación del Reglamento de alquiler de la Plaza, según sea el espectáculo. Siendo en el caso taurino una verdadera falacia, las razones que se aducen sobre la arena del coso. Utilizo la palabra falacia en su más amplio sentido o definición que es “Engaño, mentira para dañar a alguien/. Costumbre de utilizar falsedades en daño ajeno”. Y la utilizo porque se ha hecho una interpretación trapacera y carente del más mínimo sentido común. Jamás se podría  alquilar, por ejemplo, un campo de fútbol y obligar al inquilino a que se traiga unas porterías “de quita y pon” porque las hemos quitado para darle mayor amplitud al campo. Ese razonamiento no entra en  lógica alguna, sin embargo, es el que se ha planteado en la última petición, que se ha formulado para hacer una novillada en la Plaza de Toros.


Estas decisiones  se han tomado, por ser consigna de Los Verdes grupo al que pertenece el Alcalde, que en más de una ocasión se han jactado y vanagloriado de que no se harían más espectáculos taurinos en Villena en contra de una mayoría aplastante que aboga por la no prohibición.

Lector ya conoces la voluntad, el deseo, el gusto y el modo de ejecutar del personaje. Este es por tanto su talante, bastante distinto al que nos dibujó en su toma de posesión..