A pesar de que la semana se hizo larga y dura, madrugar el sábado valió la pena. Por un día todos olvidaron, o mejor dicho, dejaron a un lado, la política, o lo que es lo mismo, los 'dimes y diretes' entre verdes, populares o socialistas.

Por un día, la musica fue la verdadera protagonista de Villena. Se celebraba la segunda edición del VEM (Villena es Música), y si algo ha quedado claro es que llegó en 2016, aprobó, y en este 2017 logró matrícula de honor. Ojalá esto haga que haya "venido para quedarse".

Antes de comenzar con un breve resumen de lo que fueron estas 24 horas 'non stop' de música por muchos rincones de la ciudad, permitanme dar la enhorabuena a todo el equipo de organización, desde el alma mater de este evento, Pepe Ayelo, director de la Casa de Cultura, hasta el último voluntario que pateó la ciudad con un calor sofocante, para tratar de que los visitantes a este acontecimiento pudieran refugiarse del 'Lorenzo' con un sombrero que, junto a lo recaudado en las sillas para presenciar los conciertos, iba destinado para una buena causa: evitar que los refugiados que abandonan sus países huyendo de la guerra puedan vivir en las mejores condiciones posibles. Por tal motivo, y hasta que se ofrezca la cifra oficial, unos 1.600 euros irán a parar a la ONG, Proactiva Open Arms.

Una vez realizada la presentación del VEM 2017, indicar que unos 1.000 músicos, de manera altruista, estuvieron dando lo mejor de si, desde las ocho de la mañana del sábado, hasta la misma hora del domingo. A pesar de la ola de calor, la gente respondió. Y de que manera.

Nada mas salir de casa me encontré con el Grupo Musical La Atalaya recorriendo las calles del Barrio del Parque Municipal de la Banda de Música, al tiempo que alternaban con los viajeros del 'piojo' camino del barrio de San Francisco. Parecía que estábamos en septiembre.

Tras tomar un café me trasladé a la plaza de Santiago. Me pilló de paso la plaza Mayor, que ya estaba preparada para albergar sus respectivos conciertos. Una vez refugiado en la sombra de la fachada de la Casa de Cultura, presencié las buenas maneras de los alumnos de la escuela de percusión de Villena, con Paco Cherro a "la batuta". Fue emocionante presenciar el trabajo realizado a lo largo del año por niños y niñas de apenas cinco años.

Mientras tanto, en la Biblioteca la música se aliaba con los libros, y en diferentes barrios las melodías anunciaban, después del replique de campanas, que Villena sería música durante un día. Unas horas antes de ese sábado, José Antonio López inauguraba una exposición de fotografía en El Túnel, con el título de "La música y tú".

Conforme avanzaba el día, los escenarios eran tomados por grupos, solistas, bandas de música... Sobre el mediodía, tuvo lugar el pregón oficial en la explanada del Teatro Chapí a cargo de la familia Soler, mientras que en otros puntos de la ciudad seguía sonando la música.

Me resulta imposible citar a todos los participantes. Las CCPink volvieron a maravillar a los presentes que llenaron la Plaza Mayor. Pero también había música en el Quitapesares, con un piano que llamaba a todo el que pasaba para que acariciaran sus teclas.

Música en los balcones. Música de mujeres en la Puerta de Almansa. Música rap en el Espacio Joven. Música electrónica en el Paseo Chapi. Música en la explanada del Castillo de la Atalaya. Música en el Claustro del Ayuntamiento, en su salón de plenos. Música, y como no, en la Plaza de Toros. Música, música y más música.

Ahora llega el turno de valoraciones. De ir anotando ideas para el 2018 y subsanar algunas deficiencias, esas que para el público pasan desapercibidas, pero no para la organización. Villena es Música se asienta definitivamente, y un servidor espera que perdure en el tiempo.

Porque, y como dijo el desaparecido Kurt Cobain, "la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor".

Pienso que una vida dedicada a la música es una vida bellamente empleada, y es a eso a lo que se dedican muchos villeneros. Y hay que tener en cuenta que sin música la vida sería un error. La música es el arte más directo: entra por el oído y va al corazón. El sábado, se pudo comprobar que la música da nombre a lo innombrable y es capaz de comunicar lo desconocido.

Villena es Música 2017 ya es historia. Ahora toca preparar la edición del próximo año. Y nosotros estaremos aquí para contarlo.

¡Si tú me dices VEM, lo dejo todo!