Me gustaría no haber escrito este artículo nunca, pero lo hago desde el respeto y la admiración hacia Toni Díaz. Se ha ido una gran persona, un emprendedor nato, un amigo de sus amigos, una persona que siempre tenía una sonrisa para todo.

Recuerdo un año en el 'Villena es Música' que puso en el tablón de precios que actuaría Sabina, al que le gustaba a él, pero sobre todo a su esposa.

Me tomé una cerveza con mi mujer y me dijo: “Tengo todo el restaurante reservado. No sé cómo explicar que es una broma”. Yo le dije que no se preocupara, que me acercaba yo y cantaba dos o tres canciones a ‘capella’, medio en broma y medio en serio.

Pero Toni era bondad, y, sobre todo, amaba su profesión. Cada vez innovaba. Se había especializado en los vinos, y su cabeza siempre estaba pensando en el siguiente paso a dar.

¡Que buenos caldos tienes en tu querido Di Trevi! El domingo noche, un indeseable te arrancaba la vida cuando circulabas con tu hijo en bicicleta.

No voy a entrar en detalles morbosos, sobre todo por respeto a la familia, pero sabiendo quién te ha arrebatado la vida y sus antecedentes, todavía me hierve más la sangre.

Querido Toni, sigue haciendo reír a los que te acompañen allá donde estés. Un pedacito de Villena se ha marchado. Se te echará mucho de menos.

DEP.