En el día de hoy se han dado a conocer los ganadores de la Arracada de Oro 2016, tanto a nivel personal, como grupal. Esta distinción ha recaído en la figura del empresario Miguel Ibern y en el Club de Jazz de las 1000 Pesetas, respectivamente. Se habían presentado dos candidaturas más, una individual, en la figura del actual director de la Sede Universitaria de Villena, Antonio Martínez Puche, y la agrupación Las Pencas de la Laguna y Los Nabos del Pinar.

Con todo, quiero dejar bien claro que este artículo no es una crítica a los ganadores, que se lo han merecido. No obstante, los resultados de la votación final, sí que han causado algunas dudas, sobre todo en las redes sociales, y en concreto con lo que tiene que ver a la categoría personal.

Recordar que la Arracada de Oro es una distinción que el Ayuntamiento de Villena realiza desde el año 2013 de forma anual a una persona y a un colectivo por su especial actividad, méritos o hechos excepcionales llevados a cabo durante el año en curso. El pasado 15 de octubre concluía el plazo para la entrega de candidaturas y sus respectivas adhesiones. La fórmula de votación, y según ha podido saber este medio, no es por adhesiones. Han sido cinco los miembros del jurado, donde estaban incluidos los ganadores de estos galardones del año 2015: Santi Hernández y Antonio Ruescas, en representación a AMIF Villena.

Como decía, han sido algunas las quejas de cómo se plantea esta distinción. El Partido Popular ya avisó estos días que eran partidarios de que la votación fuera secreta; al tiempo que hay una pregunta que se ha hecho viral, por poner un símil, a lo largo del día: ¿Para qué sirven las adhesiones? En lo que a la Arracada de Oro individual se refiere, ha "extrañado" que haya recaído en la figura de Miguel Ibern, que junto a su candidatura se presentaron dos adhesiones, al tiempo que la candidatura de Antonio Martinez Puche lo hizo con más de 500.

Con todo, vuelve a aparecer una pregunta: "¿Hay detrás de estos galardones intereses políticos?". Un servidor cree que no, aunque pienso que las bases de estas condecoraciones deberían de ser revisadas, ya que alimentan la duda. He podido leer en el perfil de un político de Villena en una red social lo siguiente: "Cuando se utiliza un reconocimiento institucional por quienes han de velar por la objetividad para castigar lo excelente y premiar lo básico en búsqueda del lucro político, el premio y la institución quedan heridos ante la escasa capacidad de discernir lo público de lo privado y el interés personal o partidista del general".

No voy a decir si tiene razón o no, pero da que pensar, y lo peor de todo es que este reconocimiento se va a parecer cada año más a una competición que a un premio por trabajo, mérito o dedicación. Y el año pasado ya pasó. Además, tengo entendido que a la hora de votar, los resultados han sido muy claros, tanto en la categoría individual, como colectiva. No obstante, y vuelvo a reiterar, felicito tanto a Miguel Ibern como a los miembros del Club de Jazz de las Mil Pesetas por esta merecida condecoración.