Del 2 al 9 de abril, la asociación SenseBarreres ha llevado a cabo la Escuela de Pascua dentro de su amplia oferta de programas, servicios y actividades. Según la coordinadora de esta iniciativa, Cristina Camús, “la Escuela de Pascua surge de la necesidad de los padres para poder atender a sus hijos en los periodos vacacionales. Puesto que ninguna institución ofrece este servicio, nuestros usuarios no pueden acudir a escuelas ordinarias”.

La asociación SenseBarreres nació en 1996 para hacer efectiva la inclusión social y propiciar la calidad de vida de las personas con algún tipo de disfuncionalidad física o psíquica. En palabras deCamús, “la inclusión es un factor muy importante para la vida de nuestros usuarios puesto que supone que puedan realizar actividades de la vida cotidiana con total normalidad”. Asimismo, añade que “desde SenseBarreres trabajamos para que esto sea realidad y día a día se superen las barreras a las que se enfrentan”.

La Obra Social de Caixapetrer colabora además el principio con este colectivo preterense que da cobertura a las comarcas del Alto y Medio Vinalopó. María Jesús Bernabé, trabajadora social del centro asistencial, destaca que “los últimos tres años las ayudas de la Obra Social se han centrado en varios proyectos”. Por ejemplo, se ha subvencionado el proyecto “Capacítate”, que consiste en un ordenador adaptado para facilitar el acceso de las personas discapacitadas a las nuevas tecnologías.

En 2016, se costeó el inicio de la construcción del aula de estimulación, y “este año se ha colaborado en la puesta en marcha del servicio de fisioterapia”, concluye Bernabé. Por su parte, la fisioterapeuta Laia Castillo, indica que “lo que intentamos con los nuevos tratamientos es, sobre todo, mantener o aumentar la calidad de vida de nuestros pacientes”.