La comunidad británica
de Pinoso ha dedicado una mañana al recuerdo a los caídos en los
conflictos bélicos el mismo día que se cumplen 100 años del fin de
la Primera Guerra Mundial.

Las solapas se
vestían con las amapolas rojas, símbolo del recuerdo de aquellos
que perdieron sus vidas en la Primera Guerra Mundial, pues tras el
conflicto, en los campos donde quedaron los cuerpos, la primera flor
que apareció fue la amapola. Pañuelos de la Asociación Trefoil
Guides
y medallas de aquellos que formaron parte de los
diferentes cuerpos de las fuerzas armadas también se han visto
reflejados en quienes han participado en este homenaje por quienes
lucharon por conseguir la paz y la libertad.

The Royal British
Legion
es quien organiza estos actos que incluyen un pasacalle
desde la Casa de la Música acompañados de la Banda de Música de la
Unión Lírica Pinosense y las autoridades locales, este año les han
acompañado los ediles César Pérez, Elisa Santiago e Inma Brotons.

En el templo parroquial
se llevó a cabo una misa en colaboración donde se han oído
discursos tanto en inglés como en español, así como cantos,
sonidos de gaita y piano y el tradicional solo de trompeta a las 11
de la mañana al que le sucedió un minuto de silencio, ya que
según la historia justo a esa hora se puso fin a la Primera Guerra
Mundial, todos ellos en homenaje a los fallecidos en los conflictos
bélicos.

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Collin Hindmarsh,
presidente de la comunidad británica en Pinoso fue quien dio la bienvenida a quienes llenaron el Templo Parroquial San Pedro
Apóstol para ofrecer una misa en homenaje a los fallecidos, algunos
de ellos, tal y como es el caso de Collin, familiares que se batieron y
cayeron en la Primera Guerra Mundial. El cura párroco, Manuel
Llopis, miembros de la comunidad británica y el edil de
Participación Ciudadana, César Pérez, también participaron en
la misa.

Pinoso se ha sumado a
los actos con aquellos vecinos que les han acompañado y
también a través de los símbolos, pues en la mañana de ayer la “Font del
Cànter” amaneció llena de amapolas sobre un manto negro.

Un sentido homenaje que
cada año se repite y en el que The Royal British Legion
realiza la llamada “Campaña de la amapola” para recaudar fondos
para sufragar las obras que realizan por aquellos que han prestado
servicio en las fuerzas armadas. La recaudación de ayer en el
Templo Parroquial será destinada a Càritas, Cruz Roja y a la propia
iglesia.

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