La pasada semana le tocaba la lotería a mi vecina. Vive en la céntrica calle Guzmán, calle que une, a través de unas escaleras, Santa Bárbara con Abadía. Como tantas veces lo ha hecho, metió el coche en el garaje que tiene en la planta baja y poco después estaba estampado contra la puerta de la vivienda de enfrente. Esto ocurría alrededor de las once de la noche.

Afortunadamente, el coche no sufrió daños. La puerta de chapa metálica si ya que requiere la intervención de un cerrajero para traerla a camino.

Todo indica que alguien se coló en el garaje en el momento que mi vecina metía el coche o tal vez entró después. El intruso abrió la puerta y sacó el vehículo, suponemos que con la intención de llevárselo, pero no calculo bien la maniobra. Ocurrieron los hechos el pasado martes.

Esta película me la contaban los vecinos de esta tranquila placeta el sábado por la tarde entre preocupados, indignados y hartos de tantos robos. Un anónimo decía en este blog que el día 6 de septiembre había cola en el Cuartel para formular denuncias.

Uno de los vecinos de la calle Guzmán me dijo que él fue el que se encontró al feriante del carrito de globosmalherido en el suelo. Llamó al 112 y se personaron en un cuarto de hora. Dice que de haber tardado un poco más.... se habría desangrado.

De haber ocurrido este incidente en Almansa, Villarrobledo o Hellín, por ejemplo, no les quepa la menor duda, que al día siguiente habría sido portada del Diario La Tribuna y algún que otro periódico provincial.

Este grave atentado contra la vida aquí paso totalmente desapercibido. Yo me he tomado la tarea de contar y denunciar cuantos robos y hechos luctuosos me entere que se produzcan en nuestro querido pueblo ante la falta de información a que nos tienen acostumbrados.

Porque, pienso que la única forma de solucionar este problema es ponerlo encima de la mesa, analizarlo y tomar las medidas adecuadas para erradicar estas conductas que tienen su origen en la falta de educación y de respeto hacia los demás. Estamos sufriendo las causas de un estrepitoso fracaso escolar y de la actitud de unas autoridades más pendientes del bollo que del loro.

Si estoy en un error en la apreciación del problema y de cómo actuar para erradicarlo, quedo a la entera disposición de quien quiera aportar otros puntos de vista más fundados que muy gustoso les daré curso. Las descalificaciones e insultos... evítenlos. No sirven para nada.