Hace unas semanas, el Presidente de la Mayordomía de la Virgen de Gracia, Jesualdo Medina Requena, de profesión constructor, localizaba una corona en las falsas de la cubierta de la Ermita.

Todo parece indicar que el valor de esta corona es más sentimental que económico. Data de 1890 y fue la que usaba a diario la Virgen -en días muy señalados, como las Fiestas Patronales, llevaba la que había donado D. Paco- hasta que en 1936 la tiran al suelo desde el Camarín.

Desde entonces, ha estado oculta en la cubierta. Porque, la que les interesaba no era esta que ha localizado Jesualdo. Era la auténtica. ¡La de D. Paco!, realizada con las joyas de su mujer, y de la que conocían el gran valor económico que tenía en el mercado negro. Lo que tiene valor en guerra no es el dinero: es el oro.

Lo que también tenía valor era la talla de madera de la Virgen y el "mensaje" que llevaba dentro que si no se llegó a conocer fue porque se tenían que reunir varias autoridades eclesiásticas y nunca se llegó a realizar dicho encuentro.