Gatitos en Apuros nació, como muchas otras cosas, de una simple coincidencia. Una de sus socias fundadoras, Liliana Torres, nos cuenta cómo se formó este grupo que, aunque lucha por la defensa de los animales en general, centra la mayoría de sus esfuerzos en los felinos. “Empezamos a movernos en verano de 2014 y nos constituimos oficialmente en noviembre de ese mismo año”, dice la voluntaria, que añade: “Todo surgió de casualidad, la actual presidenta estaba buscando ayuda para una pequeña colonia de tres gatos. Alguien le habló de mí porque siempre he estado comprometida con el movimiento animalista, y a partir de ahí vinieron muchos más casos”. Fue entonces cuando estas dos compañeras se dieron cuenta de que la cuestión de las colonias iba mucho más allá.


Colonias
Los gatos callejeros, asilvestrados o ferales, provienen de gatos domésticos perdidos o abandonados y han vuelto a un estado semisalvaje en el que han aprendido a vivir en libertad. Se trata de animales territoriales e independientes que se reúnen en las llamadas colonias. Cuando están descontroladas pueden crear problemas de salubridad, suciedad y ruidos nocturnos. No obstante, una colonia supervisada aporta un control de la natalidad de los gatos, mejoras en su estado de salud y beneficios para los seres humanos, como control de plagas de insectos y ratas.

Tal y como nos cuenta su secretaria, Ana María García, “desde la asociación no se pretende crear nuevas colonias”. Su finalidad es la de localizar las que los animales ya han creado para controlarlas y establecer un censo. “En Petrer fue más fácil, porque ya había una labor hecha por parte del Ayuntamiento, aquí en Elda tuvimos que empezar desde cero”, explica Liliana.

Respecto a los vecinos, es normal que, con la mejor intención, alguien los alimente de forma perjudicial. Por eso, Gatitos en Apuros ha formado un cuerpo de alimentadoras. “Muchos han alimentado esas colonias toda la vida, pero ahora poseen carnets y lo hacen de una manera correcta”, nos dice Torres, que también nos explica como se organizan dentro de la asociación: “las alimentadoras son las que más contacto tienen con las colonias, luego están las voluntarias, que suelen ser alimentadoras que se han querido involucrar más”. Ana nos informa de que “el cuerpo de alimentadoras ha sido formado a través de un curso en que una veterinaria y una voluntaria informaron sobre los métodos de alimentación, los cuidados que puede requerir un gato y sus primeros auxilios”.

CES
El proceso utilizado para el control de población y mejorar las condiciones de vida es el conocido como protocolo CES (Captura, Esterilización y Suelta). La asociación posee las colonias bajo observación, y cuando localizan nuevos miembros que no han sido esterilizados, proceden a apresarlo con la ayuda de una jaula trampa y un poco de comida. Si el gato es sociable puede bastar con un simple transportín.

Lo siguiente es acudir a la clínica veterinaria para la esterilización. Allí se rellena una ficha en la que se apunta su género, características, modales, zona de la que proviene, etc. Tras la operación, si es macho, suele ponerse en libertad el mismo día. En el caso de las hembras, se deja al ejemplar en observación durante uno o dos días. Tras esto, los animales son devueltos a sus respectivas colonias.

Se ha comprobado que el protocolo CES es el más seguro para reducir de forma paulatina la superpoblación de felinos, ya que, al contrario de lo que muchos piensan, intentar hacerlo a través de la retirada de alimento no es la solución. Un gato puede sobrevivir mediante deshechos o alimentarse en otro punto y volver a su colonia habitual.

Adopción
Para poder adoptar un gato a través de la asociación, la persona candidata debe rellenar un formulario de pre-adopción con preguntas muy básicas, pero cuya finalidad es eliminar a los malos adoptantes. Liliana cuenta que “una condición sine qua non para nosotras, es la esterilización. Si son bebés, evidentemente no están castrados, pero con el tiempo se debe hacer”.

A lo largo de estos cinco años han realizado cambios en el sistema: “al principio nos fiábamos mucho de la buena voluntad de la persona adoptante, que tenía que enviarnos un certificado de castración”, pero ahora han encontrado otra metodología: “hemos creado un pack que incluye vacunas y esterilizaciones. Los adoptantes lo pagan en al instante y así nos aseguramos de que cuando llegue el momento se va a realizar.” Han conseguido que este paquete sea muy económico gracias a la ayuda de los veterinarios.

Desgraciadamente, la asociación no siempre encuentra compresión en los seres humanos respecto al método CES. Ana María García nos confiesa que “ayer mismo una persona preguntó por un gato, lo quería para el campo, para criar”. Según Liliana “hay mucha gente que ve antinatural lo de la esterilización, o piensan que cuesta mucho dinero, o que así se extinguirán los gatos… hay muchas teorías.” Y concluye: “Para nosotras sería, prácticamente, como deshacer nuestro propio trabajo, por lo que estamos luchando”.

Gatitos en apuros lleva cuatro años trabajando con el Ayuntamiento de Petrer gracias a un convenio, en Elda van por su segundo año. No obstante, las voluntarias recuerdan las dificultades que han tenido para lograr concienciar a la clase política: “En Petrer siempre han estado dispuestos a colaborar, sin embargo, en Elda tuvimos que manifestarnos para exigir un compromiso.” Liliana tiene claro que “hay mucha gente que está demandando esto.” Y recuerda: “En la manifestación encontramos mucha gente que no esperábamos, fue un golpe sobre la mesa y sin ella no habríamos conseguido nada”.

Para ellas “Villena es un ejemplo del buen hacer”. Afirman que “han sido los primeros en la implantación del CES porque gran parte del trabajo animalista se realiza desde la misma protectora municipal”. La asociación colabora activamente con otros grupos de poblaciones cercanas como Sax, Monóvar o Novelda, entre otras. Estas agrupaciones se ayudan y asesoran entre ellas y aprenden nuevos métodos.

Aún así, las organizadoras no se atribuyen ningún mérito, tienen claro que no habrían conseguido la repercusión que tienen ahora de no ser por la indispensable colaboración veterinaria y de los ciudadanos. A través de las redes sociales participa todo tipo de personas ofreciendo información, difusión o donaciones de cualquier clase.


DELILAH

Al abrir el capó del coche encontraron un gato en muy mal estado. No se movía, si no estaba muerto estaba muy malherido. El mecánico, familiar de una de las voluntarias, llamó a Gatitos en Apuros.

Al llegar, la voluntaria encontró una gata muy bonita. Había estado cuidada y se dejaba tocar, debió escaparse de casa, pero sus heridas tenían muy mala pinta. Al llevarla a la veterinaria, le diagnosticaron quemaduras por todo el cuerpo. Eran muy llamativas, pero afortunadamente superficiales. El problema lo encontrarían en su recuperación. Era necesaria una pomada para cicatrizar quemaduras bastante común, pero no barata.

La magnitud de las heridas requerían dos tubos de pomada al día, y cada tubo tenía un precio de unos 12€. La asociación no se podía permitir ese gasto diario durante meses. Consternadas, no les quedó otra alternativa que pedir ayuda a través de redes sociales, se trataba de un producto fácil de encontrar en los botiquines y que no se suele utilizar todos los días, todavía les quedaba una esperanza.

La respuesta fue masiva. Las voluntarias reunieron una caja llena de tubos de pomada que ayudarían a la joven gata a sanar los tremendos agujeros que el motor provocó en su piel. Hoy en día, esta hembra ha sido adoptada. Aunque han pasado 8 meses, todavía está con curas y le queda un trozo de piel sin cerrar, pero es muy activa y está feliz en su nuevo hogar. Su adoptante la ha llamado Delilah, como la gata favorita de Freddie Mercury.

Si tú también quieres ayudar a Gatitos en Apuros, puedes seguirlas en redes sociales como Facebook, donde son muy activas, seguramente puedas aportar algo en casos como el de Delilah.