Hola, me llamo Alicia Fernández y desde hace varios años soy consciente de que no tengo una discapacidad, tengo capacidades diferentes

Ahora lo digo tranquila, serena, pero no siempre fue así. Desde pequeña la mayoría de la gente y la sincera crueldad infantil se encargaban de recordarme mi diferencia. Tengo muy poquito resto visual en el ojo derecho y ceguera total en el izquierdo y podría decir que cuando miro, la gente nota que miro a otro sitio distinto. Me acompaña también una epilepsia grave, fármaco-resistente y necesito ayuda de una tercera persona en mi día a día. Vamos el lote completo…jeje

A lo largo de mis treinta y nueve me han regalado piropazos de todo tipo: “ojo Billy”, “bizca”… El colegio fue duro, difícil, no lo voy a negar. En el instituto no mejoró mi situación, pero con una familia como la mía a la que quiero con locura, uno consigue dar la vuelta a todo, y os puedo asegurar que recuerdo con nostalgia y con felicidad esa etapa.

Y la adolescencia, ayyy la adolescencia Pasé unos años de rebeldía extrema, intentando gustar a los demás, encajar en algún sitio, hasta que derive en un mundo sórdido, oscuro y destilando odio hacia las personas que más me querían. Pero ya sabéis aquello de que nunca hay sombras sin luces, y con todo lo que tenía encima fui madre soltera muy joven, a los 18 años. En aquel momento os podéis imaginar